14 de Febrero: Día Europeo de la Salud Sexual

Lo que todo el mundo sabe es que el 14 de febrero se celebra el día de los enamorados, San Valentín. Día comercial donde los haya, amable y tierno para algunos... pegajoso, ñoño y excesivamente azucarado para otros. Hay gente que es muy fan de este día, aunque me atrevo a afirmar que San Valentín tiene casi tantos fans como haters. San Valentín nos enfrenta cada año a la misma historia y no me refiero a la vertiente más comercial de este día, sino a los planteamientos acerca del amor y todo lo que comporta. 

Por suerte, lentamente despertamos y están cambiando conceptos que llevaban mucho tiempo arraigados en nuestra cultura. Poco a poco estamos aprendiendo a huir, por ejemplo, del amor romántico, de su sufrimiento y de su mísera penitencia.

Lo cierto es que para poder disfrutar de un San Valentín sano y sin los dañinos prejuicios de éste amor romántico, habría que educarse en sexualidad; habría que hablar de salud sexual. Y eso es lo que también se celebra el 14 de febrero, Día Europeo de la Salud Sexual. Aplausos y ovaciones, porque esto sí que vale la pena celebrarlo y gritarlo a los cuatro vientos (y no se le ha ocurrido al Corte Inglés, ¡já!).

¿Qué es la salud sexual?

La OMS describe la salud sexual como un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia. Para que la salud sexual se logre y se mantenga es necesario reconocer y garantizar los derechos sexuales de todas las personas: deben ser respetados, protegidos y cumplidos.

Nuestra sexualidad respira salud cuando nos expresamos libremente y de manera responsable. Esta expresión nos tiene que proporcionar una sensación de bienestar y armonía. Disfrutamos de una buena salud sexual cuando esta posibilidad de expresión nos aporta riqueza a nivel individual y social.

Salud sexual no es solamente la ausencia de enfermedad o disfunción. 

Es la percepción de bienestar en cuanto a mi sexualidad, atendiendo a la definición de la OMS de sexualidad como un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. La sexualidad abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.

La salud sexual es una parte imprescindible de la vida del individuo, es una parte inseparable del estado de salud global de la persona e impacta directamente en las relaciones y la calidad de vida.

Por eso es necesario que los derechos sexuales se reconozcan y se garanticen.

Aunque las estadísticas son alarmantes y la información sobre salud sexual reproductiva es más que necesaria, la salud sexual no se limita solamente la prevención de embarazos no deseados, no es solamente enseñar sobre biología reproductiva y no es solamente saber colocar un preservativo. La salud sexual va de la mano de la educación sexual, una implica a la otra. Para disfrutar de una buena salud sexual es necesario trabajar la autoestima, educar desde el respeto, desde la inteligencia emocional, enseñar a gestionar lo que las emociones nos producen, aprender a identificar, saber decir que sí o que no, tener capacidad de elección y hacerlo bajo una responsabilidad consciente y sabia. El empoderamiento sobre nuestra sexualidad nos aportará una mayor y mejor salud sexual.

Primero, salud sexual. Luego ya decidiremos bajo qué conceptos construimos el día de los enamorados. Sobre todo, que el amor sea bajo una percepción de armonía, respeto y bienestar.

Laura  Pastor. Fisioterapeuta colegiada 3.382. Especializada en Uroginecología, Obstetricia y Fisiosexología. Experta Universitaria en Salud Sexual.