Diez tópicos sobre la fisioterapia del suelo pélvico

¿Fisioterapeuta del suelo pélvico? ¿Y eso qué es?

Si estás en mi lugar, seguro que es una pregunta que te han planteado muchas veces, poniendo los ojos como platos y levantando una ceja. O quizá es una pregunta que le has hecho recientemente a alguien que es fisio, pero que sorprendentemente no se dedica a especialidades más conocidas como la traumatología, la neurología o el deporte (y no, no te va a dar ningún masaje by the face).

Todas las profesiones tienen sus tópicos y la fisioterapia no es menos. Así que para poner cada cosa en su lugar y arrojar algo más de luz sobre la rehabilitación funcional del suelo pélvico, voy a hablarte de sus tópicos más típicos. No son todos los que están, ni están todos los que son, pero sí los más frecuentes en el día a día de una fisio especializada en suelo pélvico. Vamos a desmentir ciertas creencias:

1. Las únicas personas que necesitan visitarse con un/a fisioterapeuta de suelo pélvico son las mujeres después del parto.

Es cierto que un importante número de las pacientes que atiendo en consulta son mujeres que han acabado de parir (sobre todo, después del segundo embarazo), pero no son el único perfil al que hay que prestar atención. A consulta también en acuden un amplio abanico de hombres y mujeres de todas las edades, y también niños y niñas en etapa infantil que necesitan revisar y tratar su suelo pélvico por diferentes síntomas: incontinencia urinaria, dificultades para orinar, incontinencia fecal, estreñimiento, disfunciones menstruales, disfunción sexual, dolor pélvico o urogenital, prolapsos de vísceras pélvicas o pre y post operatorios de cirugía pélvica son algunos ejemplos.

2. La fisioterapia de suelo pélvico no trata a hombres.

También los hombres tienen suelo pélvico, aparato urogenital y faja abdominal, así que también tratamos a hombres. Las consultas más frecuentes son la incontinencia y la recuperación funcional post-prostatectomía, el dolor pélvico, los problemas de erección y la eyaculación precoz.

3. Puedes solucionar las pérdidas de orina con tan sólo hacer ejercicios de Kegel.

Es uno de los conceptos más erróneos y extendidos actualmente y a menudo cuesta desmitificarlo. Es cierto que los ejercicios de Kegel cuentan con probada evidencia científica en cuanto a eficacia en fortalecimiento del suelo pélvico y la resolución de incontinencia urinaria genuina. Pero cuando una mujer o un hombre presentan incontinencia urinaria, lo que ha fallado es todo un sistema, no sólo hay un músculo que no funciona o que no tiene fuerza. Desde el punto de vista biomecánico, una persona necesita un buen funcionamiento de la musculatura del CORE: suelo pélvico, músculos de la faja abdominal, músculos de la cadera, diafragma, cuadrado lumbar y multífidos deben trabajar bajo unos tempos motores y una sinergia muscular específica perfectamente orquestada. Necesitamos músculos fuertes con capacidad para la contracción, pero flexibles también para la relajación. Si una persona tiene un suelo pélvico hipertónico, puede tener la misma dificultad para retener la orina que una persona con el suelo pélvico débil. Es importante consultar con un fisioterapeuta que prescriba los ejercicios específicos para cada caso.

La neurofisiología de la continencia y la micción, es decir, el control que nuestro sistema nervioso ejerce sobre nuestra capacidad de retener la orina es fundamental. Es un sistema complejo cuyo buen funcionamiento no se reduce sólo al trabajo muscular.

4. Las bolas chinas solucionan todos los problemas del suelo pélvico.

Si fuese cierto que con unas bolas chinas tooooodos los problemas del suelo pélvico se pudiesen resolver… ¿crees que los fisios de suelo pélvico necesitarían varios cursos de máster, postgrado y formación especializada en uroginecología?

La rehabilitación pelviperineal es mucho más compleja que el simple fortalecimiento de un grupo muscular a partir del uso de un gadget vaginal (bolas chinas o vibrador, por ejemplo). Se trata de restaurar la función, de mejorar el apoyo muscular alrededor de la pelvis, de mejorar hábitos y alimentación, de re-aprender los movimientos del cuerpo para recuperar la óptima transmisión de fuerzas en el espacio manométrico abdominal y optimizar la función estructural.

5. Si tu madre o tu abuela tenían incontinencia urinaria, lo tuyo es genético y no tiene solución.

Esto también se aplica a otras muchas disfunciones como el estreñimiento, los desajustes menstruales o síndromes como el de intestino irritable... y no es del todo cierto. Actualmente parece que la genética sólo es responsable del 10% de las enfermedades que padece la población. El 90% restante de patologías y disfunciones dependen del exposoma, es decir, de las influencias externas a las que están sometidas nuestras células. Es cierto que hay componentes genéticos que nos predisponen a padecer ciertas disfunciones, pero siempre se puede hacer algo para mejorar o prevenir. Es importante trabajar de manera multidisciplinar con un equipo de profesionales que incluyan médicos, enfermeras, fisioterapeutas, psicólogos y nutricionistas para ofrecer una atención funcional, integral y lograr una salud óptima.

6. La fisioterapia del suelo pélvico es una especialidad muy nueva.

Pues no. Es quizá de las menos conocidas, pero no es una especialidad recién nacida. Uno de sus orígenes principales se remonta a principios de los 80, a partir de los estudios en obstetricia y ginecología del Dr. Marcel Caufriez, considerado el padre de la fisioterapia uroginecológica en Europa. Desde entonces se llevan elaborando, mejorando y rediseñando conceptos y métodos de rehabilitación funcional. Gracias a las cada vez más numerosas campañas de información realizadas desde la fisioterapia, cada vez más personas están concienciadas de la importancia de su suelo pélvico y la necesidad de prevenir daños mayores.

Dentro de la especialidad de rehabilitación de suelo pélvico encontramos la urología, la obstetricia, la ginecología, la coloproctología y la fisiosexología.

7. Si una persona ha pasado por una intervención quirúrgica o planea someterse a ella, no vale la pena hacer fisioterapia.

La verdad es que los fisioterapeutas deberíamos trabajar mucho más de cerca con los cirujanos para ayudar a los pacientes a lograr una recuperación óptima. La cirugía a menudo corregirá un problema anatómico, pero es importante tener un mejor control y función muscular para ayudar a una persona a lograr resultados óptimos después de la cirugía. La investigación ha demostrado que la fisioterapia antes y después de la cirugía mejora los resultados del paciente, así como menor posibilidad de cirugías futuras.

Está ampliamente demostrado que los tiempos de recuperación son mejores si la zona a intervenir ha sido previamente trabajada.

8. Un fisioterapeuta que haga exploraciones vaginales o rectales es raro y no convencional.

Los fisioterapeutas somos especialistas en el abordaje de los sistemas musculoesquelético y neuromuscular. Los músculos del suelo pélvico transcurren por la cavidad inferior de la pelvis rodeando la uretra, la vagina (en las mujeres) y el recto. La mejor manera de evaluar ésta musculatura es a través de un examen intracavitario, es decir, introduciendo uno o dos dedos en el canal vaginal o rectal. Aunque pueda parecer "no tradicional" para algunos, la importante base anatómica del suelo pélvico hace imprescindible este tipo de examen. Los fisioterapeutas de suelo pélvico están capacitados para explorar, evaluar, diagnosticar disfunciones y establecer protocolos de tratamiento para la recuperación funcional. Tanto la evaluación como el tratamiento pueden requerir de técnicas tanto internas como externas.

Si el paciente no se siente cómodo, no tiene la obligación de someterse a este tipo de evaluación. Por supuesto, el paciente debe ser previamente informado de las técnicas y maniobras que va a utilizar el terapeuta, y éste último debe contar con su consentimiento firmado.

9. La gimnasia abdominal hipopresiva soluciona la incontinencia urinaria

Soy instructora de gimnasia abdominal hipopresiva y me declaro gran admiradora de esta técnica (la aplico como parte de la terapia de recuperación), pero no son la panacea, no lo resuelven todo y su uso debe complementarse con otras técnicas. En los últimos años hemos asistido a un verdadero boom de los hipopresivos. Una gimnasia que debe sus orígenes al Dr. Marcel Caufriez allá por los años 80 y que se practicaba en petit comité en las salas de fisioterapia, ha pasado a ser una técnica top trending. Los beneficios sobre su práctica son muchos, pero no todos los atributos que les honran son del todo veraces. Los hipopresivos no resuelven la incontinencia urinaria, pero sí previenen de su aparición y son una excelente herramienta (que no la única) para ponerle solución. Pero, por sí solos, no pueden recuperar una disfunción urológica como es la incontinencia urinaria de esfuerzo. La gimnasia hipopresiva, a través de posturas secuenciales rítmicas (sujetas a un característico método de respiración), acentúa la activación tónica del suelo pélvico, la faja abdominal y los multífidos. Pero la continencia urinaria no sólo depende de factores musculares. Por favor, visita a tu fisioterapeuta si se te escapa el pis. No intentes resolver este problema con un tutorial de YouTube.

La gimnasia abdominal hipopresiva es una excelente herramienta para prevenir disfunciones urogenitales y del suelo pélvico, pero una vez establecidos síntomas como la incontinencia urinaria, habrá que implementar el tratamiento utilizando más técnicas. 

10. Las actividades cotidianas son inocuas para el suelo pélvico.

Cada vez somos más conscientes de que nuestros hábitos alimenticios tienen gran repercusión en toda la fisiología del organismo. Esto también incluye al sistema urogenital. Sin embargo, muchas personas creen que si han tenido ciertos hábitos durante mucho tiempo, no pueden estar relacionados con los problemas que están experimentando actualmente. Pues resulta que hábitos como tomar café, comer alimentos procesados, hacer ejercicio con demasiado impacto y sin control postural, tocar instrumentos de viento, apretar el abdomen para acelerar el pipí cuando se está orinando o permanecer sentado durante largos períodos de tiempo pueden aumentar los síntomas de una disfunción abdominoperineal o hacer aparecer nuevos signos de incapacidad funcional. Es importante que el fisioterapeuta evalúe los hábitos más cotidianos del paciente para prevenir y mejorar su salud.

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Laura  Pastor. Fisioterapeuta colegiada 3.382. Especializada en Uroginecología y Fisiosexología. Experta Universitaria en Psiconeuroinmunología Clínica y Evidencia Científica. Pilates Mat Instructor. Certificada en Método Hipopresivo.