Ejercicios de Kegel: no aptos para todo el mundo

¿Practicas ejercicios de Kegel pero ningún fisioterapeuta te ha valorado previamente? Pues te interesa saber que quizá no son adecuados para ti

Al fin parece que el suelo pélvico ya no es un desconocido entre nosotros. Ya nos suena, ya hemos oído sobre ésa musculatura que está oculta en nuestra anatomía pero que es sumamente importante para nuestra calidad de vida. Sabemos que si funciona correctamente nos podemos librar de ciertos síntomas como las pérdidas de orina y realmente es una suerte que al fin las mujeres (sobre todo las mujeres) sepan que ahí abajo, en la parte inferior de la pelvis, hay un complejo sistema de fascias, ligamentos y músculos que ayudan a mantener correctamente las funciones viscerales y sexuales del sistema urogenital: el suelo pélvico. Y quédate con eso último, con lo de “complejo sistema”. 

Leemos sobre él en blogs, en redes sociales, en artículos de revistas, en periódicos digitales… De un tiempo a esta parte nos hemos hecho conscientes del suelo pélvico (¡y eso es genial!) Es más, sabemos que la contracción de músculos del suelo pélvico influye en la sensación durante la penetración vaginal y que el pubococcígeo y el iliococcígeo son responsables de las contracciones involuntarias durante el orgasmo. Sabemos que los cambios en la funcionalidad de estos músculos están relacionados con la incapacidad orgásmica. (1, 2, 3, 4, 5)

Pero en base a los beneficios que nos aporta tener un suelo pélvico equilibrado, se está cayendo erróneamente en creer que cuanto más fuerte tengo el suelo pélvico, mejor va a funcionar, mejor continencia urinaria y fecal, mayor placer en la relaciones sexuales y mejor sujeción visceral voy a tener. Pues siento decirte que no, un suelo pélvico fuerte no es siempre sinónimo de un suelo pélvico sano. Para asegurar sus funciones equilibradas, el suelo pélvico debe mantenerse correctamente tonificado además de contar con un nivel adecuado de fuerza, resistencia y elasticidad.

Los ejercicios de Kegel no son ni la única solución ni la única manera de prevenir las disfunciones perineales

¿Qué te han dicho que hay que hacer para fortalecer tu suelo pélvico? Practicar series interminables de los archiconocidos ejercicios de Kegel, es decir contraer la musculatura del suelo pélvico como si quisieras retener un gas o cortar el chorrito de la orina. Los ejercicios de Kegel nos ayudan a ganar fuerza, siempre y cuando los hagamos siguiendo unas pautas adecuadas, no es necesario realizar series interminables y menos aún descontroladas de Kegels. Hay que realizarlos en una postura correcta (no vale hacerlo sentada de cualquier manera), prestándole atención a otras zonas del cuerpo y a tu respiración. ¿Quién te puede enseñar a hacer correctamente estos ejercicios? Un fisioterapeuta especializado en uroginecología. Es el experto capacitado para valorar tu fuerza perineal, enseñarte a activarlo correctamente y será él quien establezca unas pautas de entrenamiento personalizadas para ti SÓLO en caso de necesitarlas.

Es indiscutible que los ejercicios de Kegel contribuyen a mejorar la estabilidad perineal y reducir síntomas de incontinencia urinaria, mejoran la circulación sanguínea de los tejidos urogenitales, la lubricación vaginal y nos ayudan a ser más conscientes del estrecho inferior de la pelvis y de nuestros órganos internos. Pero te repito que no todo el mundo necesita hacer ejercicios de Kegel.

Los ejercicios de Kegel hechos de manera descontrolada pueden no ser efectivos e incluso desencadenar una dispareunia, dolor durante la penetración en  las relaciones sexuales.

¿Haces Kegels? Pues detente y pregúntate porqué los haces...

La respuesta habitual será “porque me han dicho que van bien para el suelo pélvico”, “porque previenen las pérdidas de orina” o “porque mejoran las relaciones sexuales”. Todo cierto, siempre y cuando tu suelo pélvico se encuentre débil y en principio tenga poca fuerza. En una versión simplista, la fuerza contráctil es la capacidad que tiene tu suelo pélvico de mantenerse contraído durante unos segundos. A más fuerza, más intensidad y más tiempo podemos mantener el suelo pélvico en tensión. 

¿Pero qué pasa si tu suelo pélvico está bien? Es decir, está equilibrado y su nivel de fuerza es el adecuado. Pues que probablemente y en ausencia de signos o síntomas que nos sugieran lo contrario, no necesitarás hacer ejercicios de Kegel. Te estarás preguntando “…bien. ¿Y cómo sé yo si mi suelo pélvico tiene un correcto equilibrio muscular y ando bien de fuerza?” De nuevo, el profesional que va a determinar cómo está tu suelo pélvico a nivel biomecánico va a ser un fisioterapeuta especializado en uroginecología.

Los ejercicios de Kegel deben realizarse previa valoración del suelo pélvico

Según los estudios recientes de Katy Bowman, científica biomecánica directora del Restorative Exercise Institute en California, cuando realizas un Kegel para intentar fortalecer el suelo pélvico, lo que haces además es tirar del coxis hacia el interior, pudiendo promover una insetabilidad. Los músculos que equilibran el tirón anterior en el coxis y el sacro son los glúteos. Y si tus glúteos no son firmes, el suelo pélvico no tendrá contrapoyo, siendo así más susceptible a disfunciones perineales. ¿Que cómo sabes si tus glúteos son los contrafuertes perfectos para tu suelo pélvico? Ajá. Fisioterapeuta… 

La dispareunia puede llegar a ser secundaria a un exceso de trabajo de los músculos del suelo pélvico

Está demostrado que el inicio de los ejercicios de Kegel puede desencadenar una dispareunia cuyo dolor se localiza justamente en los músculos del suelo pélvico. La eliminación del exceso de ejercicio muscular determina en estos casos la resolución de la dispareunia. (7) También sabemos que la hiperactividad del suelo pélvico está asociada con las disfunciones sexuales caracterizadas por la presencia de dolor: vaginismo y dispareunia (Graziottin and Murina, 2011; Faubion et al., 2012; Fashokun et al., 2013) y que un sobreentrenamiento de la musculatura del suelo pélvico puede desencadenar mialgia y dispareunia de Kegel (DeLancey et al., 1993).



	

" El suelo pélvico forma parte de un complejo sistema neuromuscular y no actúa solo, sino en sinergia con otros grupos musculares. Por lo tanto, practicar ejercicios de kegel sin valoración previa, sin pautas personalizadas y sin control puede generar desequilibrios en el suelo pélvico. 

Además, los ejercicios de Kegel no son la única herramienta efectiva para fortalecer la musculatura pélvica. 

Consulta siempre con un fisioterapeuta especializado."

Laura Pastor

Fisioterapeuta especializada en Uroginecología, 

Obstetricia y Fisiosexologia. 

Experta Universitaria en Salud Sexual.

 

Referencias bibliográficas

1.   Darski C, L. J. Ferla Barbosa, Laureano Paiva L, Vieira A. Association between the Functionality of Pelvic Floor Muscles and Sexual Satisfaction in Young Women. Rev. Bras. Ginecol. Obstet. vol.38 no.4 Rio de Janeiro Apr. 2016

2.    Graber B, Kline-Graber G. Female orgasm: role of pubococcygeus muscle. J Clin Psychiatry 1979; 40(8):348-351

3.  Lowenstein L, Gruenwald I, Gartman I, Vardi Y. Can stronger pelvic muscle floor improve sexual function? Int. Urogynecology J 2010; 21(5):553-556

4.    Piassarolli V.P, Hardy E, Andrade NF, Ferreira NdeO, Osis MJD. Pelvic floor muscle training in female sexual dysfunctions. Rev Bras Ginecol Obstet 2010; 32(5):234-240 Portuguese

5.    Kegel AH. Sexual functions of the pubococcygeus muscle. West J Surg Obstet Gynecol 1952;60(10):521-524

6.   Bo K, Berghmans B, Morkved S, Van Kampen M. Evidence-based Pphysical therapy for the pelvic floor. Churchill Livingstone Elsevier. 2015

7.     DeLancey JO1 (1), Sampselle CM, Punch MR. Kegel dyspareunia: levator ani myalgia caused by overexertion. Obstet Gynecol. 1993 Oct;82(4 Pt 2 Suppl):658-9. (1) Department of Obstetrics and Gynecology, School of Nursing, University of Michigan Medical Center, Ann Arbor.