La importancia de la alimentación en las disfunciones sexuales (parte II)

Vamos con la segunda entrega de éste artículo sobre alimentación y sexualidad. En la primera parte os hablé sobre la importancia de ingerir alimentos variados y ricos en aminoácidos para ponérselo fácil a nuestro organismo y poder producir dopamina y serotonina, las hormonas del placer y del bienestar respectivamente. En la presente entrega os hablaré de los ácidos grasos Omega-3 y Omega-6 y su importancia para mantener un buen rendimiento sexual, ya que van a favorecer entre otras cosas la erección.

Equilibrio emocional y antiinflamatorio: Omega-3 y Omega-6

Los ácidos grasos Omega-3 y Omega-6 son ácidos grasos esenciales, es decir, que nuestro organismo no los sintetiza pero que son esenciales para nuestro buen funcionamiento y que por lo tanto tenemos que suministrarlos a partir de la dieta.

Los beneficios del Omega-3 están altamente demostrados. Numerosos estudios corroboran la relación entre un buen equilibrio emocional y un buen nivel de ácidos grasos Omega-3, tiene efectos contra la ansiedad, actúa como antidepresivo, es anticancerígeno, ofrece protección a las membranas celulares, es antiinflamatorio y tiene efectos positivos sobre la vasodilatación. Esto último es interesante ya que si nuestro organismo cuenta con una buena respuesta vasodilatadora (capacidad para que los vasos sanguíneos se dilaten y aumente el volumen y el flujo sanguíneo) la erección tanto del pene como del clítoris se verá favorecida. Recordemos que la erección es el proceso en el cual se relajan los vasos sanguíneos del pene o del clítoris, los llamados vasos cavernosos y se llenan de sangre. Al acumularse la sangre en estos vasos aumenta la turgencia del miembro y se entra en erección. Si nuestro sistema circulatorio genital cuenta con una respuesta vasodilatadora efectiva, favoreceremos la erección y su mantenimiento. Aportar Omega-3 en la dieta nos ayuda a prevenir problemas vasculares y por tanto problemas de erección, tanto en hombres como en mujeres.

El Omega-6 también tiene propiedades antiinflamatorias si no se consume en exceso. (Un exceso sería causante de ateroesclerosis y de problemas vasculares, ya que actuaría al contrario que el Omega-3 y aumentaría la vasoconstricción en exceso.)

Las relaciones de ingesta entre Omega-3 y Omega-6 deben estar equilibradas y se considera que una buena proporción es la de 1:1 ó 1:3 como mucho. Es decir, consumir la misma cantidad de Omega-3 que de Omega-6 o cómo mucho el triple de Omega-6 que de Omega-3.

Así que ya sabes: para asegurarte unas buenas erecciones, que no falten en tu dieta pescados de aguas frías, frutos secos como avellanas o nueces, semillas de lino, espinacas, aguacate, aceite de oliva prensado en frío… y complementa tu alimentación con algún suplemento de Omega-3 como las cápsulas de aceite de pescado (de hígado de salmón o de bacalao).

Laura Pastor

Fisioterapeuta especializada en Uroginecología, 

Obstetricia y Fisiosexologia