La importancia de la alimentación en las disfunciones sexuales (parte I)

Cuando asociamos las palabras alimentación y sexualidad, en seguida nos vienen a la cabeza un plato de ostras, unas fresas con cava y una tarjeta de crédito para hacer frente a la erotizante cena que por excelencia nos ha vendido Hollywood. Pero gracias a las nuevas investigaciones sobre nutrición evolutiva, se están llevando a cabo estudios muy reveladores que explican científicamente por qué determinados alimentos pueden ayudarnos a mejorar nuestro rendimiento sexual e incluso mejorar disfunciones sexuales como la diserección, la anorgasmia o el vaginismo. No vamos a hablar de tópicos afrodisíacos ni a comentar leyendas urbanas sobre el marisco o la canela. Vamos a hablar de ciencia alimentaria: qué nutrientes son necesarios para mejorar nuestro rendimiento muscular y vascular y por tanto, nuestro rendimiento sexual.

El tándem hormonal más sexy: la balanza Dopamina-Serotonina

En el post Fisiosexología: fisioterapia aplicada a las disfunciones sexuales ya comentamos que existen dos hormonas encargadas de proporcionarnos sensaciones de placer y de bienestar: la dopamina y la serotonina. Estas hormonas deben estar en equilibrio para que nuestro organismo se sienta bien, para que se sienta en un estado de bienestar y de disfrute. La insuficiencia de dopamina se asocia a procesos depresivos y la ausencia de serotonina a procesos de ansiedad.

Hay muchas maneras de conseguir que nuestro cuerpo segregue de manera equilibrada éstas dos hormonas: técnicas de relajación y EMDR, ejercicio físico, reír, bailar, escuchar música, comer… Lo cierto es que cualquier actividad que nos guste y nos proporcione placer, nos ayudará a mantener esta balanza equilibrada.

Pero la principal actividad que mantiene nuestra balanza dopamina - serotonina equilibrada es... el buen sexo. Que nuestra vida sexual sea sana y satisfactoria nos hace sentir placer y bienestar. A nivel hormonal se traduce de la siguiente manera:

  • Hormona del placer: dopamina. Cuando practicamos sexo sentimos placer porque nuestros niveles de dopamina aumentan. A más goce, más dopamina y más disfrute del momento.
  • Hormona de bienestar: serotonina. Después de haber disfrutado del sexo llega el momento de resolución, de relajación y del “qué bien me he quedado”. Nos sentimos tan bien porque, entre otras hormonas, la serotonina ha invadido nuestro cuerpo y nos provoca una inmensa sensación de bienestar

Pero… ¿de dónde salen éstas hormonas?

Necesitamos ladrillos para construir muros firmes

Tanto la dopamina como la serotonina son proteínas y para producirlas en cantidad suficiente necesitamos los ladrillos que las construyen y la orden de construirlas. Estos “ladrillos” que forman las proteínas se llaman aminoácidos (AA). Hay dos grupos de aminoácidos:

  • aminoácidos esenciales, que nuestro cuerpo no puede producir por sí solo y que por tanto debemos proporcionarle a través de la alimentación, y 
  • aminoácidos no esenciales que nuestro organismo produce y en principio no es necesario aportarlos mediante su ingesta.

Para aumentar los niveles de tus hormonas sexys, necesitas comer ADECUADAMENTE

La dopamina es pues una proteína que nos produce placer. Para construirla nuestro organismo produce un aminoácido llamado tirosina (como lo produce nuestro organismo es un aminoácido no esencial). Pero la tirosina se produce a partir de otro aminoácido que no produce nuestro organismo y que por tanto le debemos suministrar: la fenilalanina (aminoácido esencial). 

La serotonina es también una proteína, nos produce bienestar y el tipo de aminoácido que necesitamos para construirla se llama L-triptófano, un aminoácido esencial.

Tanto la fenilalanina como el L-triptófano son aminoácidos que están prácticamente en todos los alimentos y si llevamos una dieta sana y equilibrada su aporte está asegurado. Los encontramos en la carne, el pescado y los huevos. También en legumbres, cereales y lácteos (lactoalbúmina de la leche), pero de éstos tres últimos grupos conviene reducir la ingesta ya que propician la inflamación intestinal y dificultan la absorción de otros nutrientes.

Algo que hay que tener en cuenta para asegurarnos que llegan en buen estado a nuestras células, es la manera de cocinar los alimentos. El L-triptófano se destruye cuando la cocción supera los 110º así que es recomendable cocinar al vapor, al papillote o en hervidos para evitar su desnaturalización. Consumir alimentos en crudo, poco hechos o macerados con vinagre o cítricos es también una manera de garantizar que estos aminoácidos esenciales no se destruyen y llegan sanos y salvos a nuestro organismo.

Las necesidades diarias recomendadas en un adulto de L-triptófano se estiman en unos 200 mg. Una dieta base de 2000 cal/día ya nos aporta unos 500 mg/día de L-triptófano, con lo cual no se necesita suplementar con ninguna pastilla, salvo prescripción facultativa. Lo mismo se aplica para la fenilalanina. No es necesario complementar.

La orden para producir dopamina o serotonina y por tano poner en marcha la movilización de la fenilalanina y el L-triptófano, vendrá dada por estímulos externos: todo aquello que nos produzca placer y que posteriormente nos deje en un buen estado de satisfacción. Lo comentábamos en las primeras líneas: si las relaciones sexuales son placenteras, los picos de dopamina y serotonina se elevarán considerablemente y nos sentiremos verdaderamente bien.

Si llevamos una dieta sana y equilibrada, no debería ser necesario ningún aporte extra en forma de complemento alimenticio ni complejo vitamínico en pastillas.

Como conclusión de ésta primera parte sobre alimentación y sexualidad, debe quedar clara la importancia de seguir una dieta sana, equilibrada y variada que nos aporte aminoácidos esenciales para que nuestro cuerpo pueda sintetizar las hormonas necesarias que nos proporcionan placer y bienestar. Está claro que no sólo con la alimentación vamos a aumentar nuestro rendimiento sexual pero sí que es necesario proveer al organismo de las substancias básicas necesarias para que pueda elaborar dopamina y serotonina, las hormonas que más se producen cuando nos lo pasamos bien, responsables químicas de nuestras sensaciones de placer y bienestar sexual.

Laura Pastor

Fisioterapeuta especializada en Uroginecología, 

Obstetricia y Fisiosexologia. 

Experta Universitaria en Salud Sexual.