Salud perineal: 10 propósitos para el año nuevo

Uno de enero ¡Empezamos de nuevo! Emprender el año nos despierta renovación, iniciar proyectos nuevos o reiniciar algunos que dejamos a medias. Después de las fiestas navideñas toca ponerse las pilas, coger carrerilla y apuntar bien alto. Está científicamente probado que marcarse objetivos independientemente de si los conseguimos o no, genera dopamina, la hormona de la motivación, el placer y la precisión. Así que hacer una lista de nuevos propósitos ya es en sí una sencilla manera de empezar el año con energía positiva.

Yo he querido echarte un mano y he elaborado una lista para que la tengas en cuenta desde hoy, para que te ayude a cuidarte un poquito más, a sentirte mejor, a no descuidar algo tan tuyo y tan importante como el suelo pélvico y a mantener en forma tu salud perineal. 

Verás que muchos propósitos son los topicazos que ya nos marcamos de por sí cada primeros de año, pero aplicados a mejorar nuestra salud pelviperineal disfrutan de matices especiales que aún pueden motivarte más. 

1. Haz ejercicio para mantener en forma tu suelo pélvico. Tómate unos minutos cada día para dedicarlos a hacer ejercicios de Kegel, a mover y flexibilizar la pelvis y la lumbar o a hacer unos ejercicios de gimnasia abdominal hipopresiva. Con 15 minutos al día tienes suficiente para mantener en forma la

 musculatura de tu suelo pélvico y prevenir disfunciones perineales. Además, los ejercicios pelviperineales aumentan la vascularización sanguínea con lo que gozarás de una mejor lubricación y una mayor sensibilidad en la vulva. 

2. Baila más. ¿Sabías que mover la lumbar genera dopamina? Simplemente por moverla tu organismo genera pequeñas cantidades de ésta hormona del placer. Mover la lumbar bajo una correcta activación abdominal es placentero para ti y saludable para tu suelo pélvico. Los bailes latinos o las danzas orientales centran su atención en la pelvis y son perfectos para fortalecer la zona abdominal y activar el suelo pélvico. Bailar aporta numerosos beneficios a tu salud, refuerza tu autoestima, desestresa, te ayuda a socializar y además te pone en forma de una manera lúdica y divertida. Danza del vientre, bachata, kizomba, salsa… Dale ritmo a tu cintura. Mantener una lumbar libre, flexible y capaz de moverse con fluidez es bueno para tu suelo pélvico. 

3. Mírate más y mejor. Pero mírate hasta el último recoveco de tu cuerpo. Esto incluye tu vulva. ¿Cuántas veces al día te miras al espejo? ¿Y tu vulva? ¿La miras de vez en cuando? ¿No crees que también se merece atención? Conocer tus genitales, tocarlos y visualizarlos en distintos momentos del día o del ciclo menstrual es importante para conocerte mejor y para saber distinguir si todo es correcto, si no hay nada de lo que preocuparse o si es necesario consultar con un profesional sanitario porque hay algo que no ves “normal”. 

4. Cómprate un juguete. El placer sexual es una de las mayores fuentes de dopamina, oxitocina y serotonina, hormonas que nuestro organismo necesita para equilibrar el sistema nervioso. Date un capricho y atrévete con un juguete sexual. Diviértete a solas o en pareja, añade un elemento extra a tus juegos sexuales para salir de la monotonía y experimentar nuevas sensaciones. ¿Sabías que los vibradores aplicados sobre el clítoris desencadenan el  llamado reflejo bulbocavernoso? Es un reflejo que provoca una contracción refleja del suelo pélvico. Al ponerse en marcha repetidamente hace que el tono muscular aumente y que se acabe desencadenando el orgasmo.

5. Hidrátate correctamente. Bebe cuando tengas sed y bebe agua. A veces nuestra hidratación no es la que debiera, bien porque hemos perdido el reflejo de la sed o bien porque las prisas no nos permiten tomar ni un sorbo de agua cuando más nos apetece. El agua depura el organismo, previene el dolor de cabeza (un signo de deshidratación es la cefalea) y disuelve las sales minerales para mejorar su distribución y absorción. El funcionamiento de tu sistema digestivo y urinario dependen en gran medida de una correcta hidratación. Bebiendo agua previenes infecciones de orina o renales y favoreces el tránsito intestinal combatiendo el estreñimiento, una de las principales causas del debilitamiento del suelo pélvico.

6. Incluye en tu dieta arándanos rojos y aguacate. Si quieres prevenir infecciones en el tracto genitourinario, potencia tus reservas de Vitamina C y añade a tu dieta frutos rojos: arándanos rojos, granada, frambuesas, grosellas, cerezas, moras, fresas… y cítricos como la naranja o el pomelo. La Vitamina E también es un importante antioxidante específico del sistema urogenital y la encontrarás en alimentos como las pipas de calabaza, las semillas de girasol, la yema de huevo, el pimentón, las almendras y los piñones, los albaricoques secos, la albahaca y el orégano, las espinacas y la raíz de Taro cocida (colocasia esculenta). Otro súper alimento que debes incluir es el aguacate. Es un gran tonificante para el sistema reproductor y nutre los ovarios y el útero y en numerosas culturas lo utilizan para favorecer la fertilidad de la mujer. Además es rico en fibra, antioxidantes y vitaminas C, E, B6 y B9. Evita todos los productos procesados, azucarados artificialmente, farináceos y levaduras, ya que alteran la flora intestinal y vaginal y favorecen el crecimiento masivo de la candida albicans y las infecciones fúngicas. 

7. Disfruta del sexo. La dopamina, la serotonina y la oxitocina son tres hormonas que actúan como tres drogas. Se segregan durante y después de las relaciones sexuales y son las causantes del placer, el bienestar y el amor. La excitación sexual implica un aumento de la circulación sanguínea de la pelvis menor, lo que significa también un aporte extra de nutrientes a la zona. Durante la excitación también se experimenta un aumento del tono muscular del periné, de la sensibilidad y de la lubricación, todo beneficioso para tu bienestar y para el de tu suelo pélvico.

8. Respira. Relaja tu diafragma torácico. El diafragma es el principal músculo de la respiración y está directamente relacionado con tu suelo pélvico. Tu manera de respirar influye en tu bienestar y en el de tu periné. Un diafragma tenso y hipertónico por el estrés, el sedentarismo o las malas posturas, generará una presión excesiva y perjudicial sobre tu suelo pélvico y contribuirá a su debilitamiento. Practica yoga, taichí, mindfulness o técnicas de relajación para conocer y controlar tu respiración. Es importante que seas consciente de cómo respiras.

9. Ves al Fisioterapeuta. Para conocer exactamente cuál es el estado de tu suelo pélvico, consulta con un fisioterapeuta especializado en la materia. Es quien mejor podrá valorar tu fuerza, tu resistencia y tu flexibilidad, y quien podrá aconsejarte sobre la prevención de problemas o sobre el tratamiento de alguna disfunción perineal que se te diagnostique. Sobre todo si eres una mujer deportista, has tenido un parto o estás en el climaterio, no dejes de visitar a tu fisio para saber cual es el estado de tu suelo pélvico y si necesitas ponerte en forma por dentro.

10. No te conformes. Si de un tiempo a esta parte has empezado a tener síntomas o sensaciones que antes no estaban ahí, consúltalo con un especialista. Pérdidas de orina cuando toses o estornudas, pesadez vaginal, dolor durante las relaciones sexuales, dificultad para llegar al orgasmo, imposibilidad de retener un gas, infecciones vaginales recurrentes, menstruaciones dolorosas… nada de esto es normal aunque pueda sonarte habitual. Ves a informarte y consulta con tu ginecólogo o tu fisioterapeuta.

 

¡Y Feliz 2018!

Laura Pastor

Fisioterapeuta especializada en Uroginecología, Obstetricia y Fisiosexología