Colesterol y deseo sexual

Varios estudios ya han relacionado el consumo prolongado de estatinas o de fibratos (medicamentos para reducir el colesterol) con disfunción sexual, sobre todo en cuanto a la pérdida del deseo 

¿Sabes que la materia prima que necesita tu cuerpo para sintetizar hormonas sexuales es... el COLESTEROL? ¡Tachaaannn! Yep. Sí. Notición.

La mayoría del colesterol que tiene tu organismo lo sintetizan las células de varios órganos y tejidos. Aunque el principal fabricante es el hígado, nuestras gónadas y nuestras glándulas suprarrenales también tienen capacidad de producir colesterol; un colesterol que se utilizará entre otras cosas para sintetizar hormonas sexuales como son los estrógenos, la progesterona y los andrógenos.

Varios estudios ya han relacionado el consumo prolongado de estatinas o de fibratos (medicamentos para reducir el colesterol) con disfunción sexual, sobre todo en cuanto a la pérdida del deseo. 

Parece ser un descenso de la libido reversible, pero sigue siendo importante resaltar que el colesterol es parte fundamental para nuestros procesos bioquímicos.

La enzima HMG-CoA reductasa es una de las responsables de la síntesis de colesterol en el hígado. 

Los fármacos inhibidores de esta enzima se asocian a mayor riesgo de disfunción eréctil o pérdida del deseo sexual. Algunos de estos medicamentos impiden la absorción y la producción de LDL en las gónadas y además interrumpe el proceso de transformación de la DHEA en androstenediol y de la dehidroandrostenediona en testosterona. Todas estas hormonas son igual de importantes en el hombre como en la mujer, aunque contamos con más estudios referentes a la relación de las estatinas con la función sexual masculina.

Otros estudios contemplan la suplementación con coenzima Q-10, levadura de arroz rojo, vitamina B-12, omega-3 o estanol vegetal en personas con desequilibrios de colesterol, antes que optar por la administración de la estatina.

Estatinas y controversia entre estudios

La controversia en cuanto al efecto de estos medicamentos y la respuesta sexual está servida, ya que dos de las últimas revisiones publicadas en The Journal Of Sexual Medicine (las encuentras aquí y aquí) no encuentran alteraciones relevantes asociadas a descenso del deseo sexual, ni en hombres ni en mujeres.

En resumidas cuentas, tu organismo necesita unos mínimos de colesterol para poner en marcha procesos básicos para la supervivencia (esto es lo que más le importa a tu cerebro) y para la supervivencia de la especie (esto a tu cerebro le importa, pero tampoco le va a quitar el sueño mientras perciba que TÚ estás en riesgo).

El colesterol está en nuestro organismo porque desempeña una función para la supervivencia.

Siguiendo una línea evolutiva se deduce que, si no llegas a esos mínimos, tu cuerpo dedicará el colesterol a procesos que sean estrictamente necesarios para tu supervivencia y el deseo sexual no es algo especialmente necesario. De ahí que la producción de estrógenos o andrógenos, hormonas directamente relacionadas con el deseo sexual, se vea afectada.

Si hay poco colesterol, se utilizará para poner en marcha otros mecanismos más urgentes, pero no para sintetizar hormonas sexuales.

Lo esencial es que sobrevivas y cuando todas tus necesidades estén cubiertas, tu organismo podrá dedicarse a otras cosas (entre ellas, a usar una parte del colesterol para sintetizar hormonas sexuales).

Tienes las referencias de este artículo en:

  • Ref. Journal of Sex Medicine & O'Byme A. 2019; Corona G. 2010; De Graaf L. 2004.
  • Third Report of the National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III). Circulation 2002
  • Ficha técnica del Cardyl®. Agosto 2003.

Laura Pastor. Fisioterapeuta especialista en reeducación uroginecológica. Fisiosexóloga. Psiconeuroinmunóloga clínica.