Dismenorrea: el dolor menstrual no es normal

La regla no debe doler. El dolor menstrual se ha normalizado, pero lejos de ser algo fisiológico, sufrir dolor incapacitante o que requiera el uso de analgésicos no es normal. Es síntoma de que algo no marcha bien.

La dismenorrea es el dolor pélvico, abdominoperineal y/o lumbar durante la menstruación. Se inicia desde 48 horas antes de la misma y usualmente persiste hasta 48-72 horas. Es un dolor de características incapacitantes y/o que requiere de la administración de antiinflamatorios (ej. ibuprofeno) y antiálgicos (ej. paracetamol).

La epidemiología varía según qué poblaciones analizamos, pero los números no bajan del 60% de mujeres en edad fértil.

La dismenorrea puede ser primaria cuando no hay causa anatómica o macroscópica identificable, o secundaria (también llamada congestiva) cuando está asociada a patología identificable; la más habitual la endometriosis.

La dismenorrea es el dolor de regla

No está clara la causa que provoca el dolor menstrual, aunque sí hay varias teorías que intentan explicarla. Personal y profesionalmente, la teoría miometrial es con la que más comulgo y es la que te expongo a continuación. 

Los máximos responsables del dolor de regla (está demostrado su papel uterotónicos y vasoconstrictor) son las prostaglandinas, los leucotrienos y la argininina-vasopresina.

Las PGs son responsables de hasta el 90% de los casos de dismenorrea.

Una vez descartadas patologías como la endometriosis o la adenomiosis, es posible sufrir dolor menstrual cada mes y que no exista ninguna causa orgánica o de enfermedad.

¡Ojo! Una cosa es que experimentes molestias durante la regla (normalmente el primer día), porque efectivamente el proceso menstrual requiere de una inflamación fisiológica y se liberarán substancias que pueden desembocar en sensaciones molestas. Pero nunca derivar en un dolor que te impida seguir con tu vida diaria o que te exija tomar medicación. Mucho menos que curse con mareos, vómitos, desmayos o dolor tipo cólico.

Las prostaglandinas tienen la culpa de tu dolor de regla

Ha llegado el momento de conocer más sobre unas substancias que tu cuerpo sintetiza ante situaciones de inflamación, lesión y estrés: las prostaglandinas (PG) que te comentaba más arriba.

Entender la inflamación te hace más consciente de tu cuerpo y de los mecanismos vitales tan magníficos que, a pesar de ser a veces muy desagradables, se ponen en marcha en pro de tu salud. Ser conocedora de tu fisiología te ayuda a entenderte mejor, te motiva a cuidarte más y te adhiere a hábitos de vida más saludables.

Las PG son substancias que tu organismo sintetiza a partir de los llamados ácidos grasos esenciales: son los famosos omega-3 (ácido alfa linolénico) y omega-6 (ácido linoleico). Se llaman "esenciales" porque tienes que adquirirlos mediante la alimentación ya que tu organismo no los puede producir. 

Las PG son mensajeras bioquímicas, envían señales a determinadas zonas de tu cuerpo para que se active o se ralentice un proceso inflamatorio. 

Cuando las PG se liberan en su justa medida, ayudan a resolver procesos inflamatorios de manera exitosa. Pero cuando se liberan de manera descontrolada y desequilibrada (y luego te explico qué puede llevarte a que las PG se pasen de rosca) se asocian a dolor pélvico crónico, vulvodinias, ovulación y/o reglas dolorosas o sangrado menstrual muy abundante.

Gracias a los omegas 3 y 6, y a través de una cascada de reacciones bioquímicas, tu cuerpo acaba fabricando 3 tipos de prostaglandinas: PGE1, PGE2 y PGE3 que como te he dicho contribuyen a que una inflamación esté controlada y se resuelva exitosamente.

Curiosamente, las PG tienen acciones que se contraponen. Las hay que facilitan la vasodilatación y otras hacen todo lo contrario, una vasoconstricción. Unas evitan la formación de coágulos y otras aumentan la agregación plaquetaria. Pero en su equilibrio radica el éxito. Serían como la yin y el yang. Si se liberan en las concentraciones necesarias y en el momento exacto, la inflamación está controlada. Si alguna PG sobresale por encima de las demás o no llega a un mínimo de síntesis, la inflamación se exagera aumentando el dolor, los coágulos, la hemorragia o la retención de líquidos. ¿Te suena? Son síntomas habituales de la dismenorrea.

Las prostaglandinas E2 envían mensajes de inflamación, coagulación y vasoconstricción. Por el contrario, las prostaglandinas E1 y E3 son antiinflamatorias, anticoagulantes y antivasoconstrictoras.

Que no te asuste la palabra "inflamación"

Menstruar implica una inflamación fisiológica. En las horas previas y siguientes al sangrado, tu cuerpo pone en marcha esta inflamación y entre otras substancias, entran en juego estas PGE 1, 2 y 3. Cuando ovulas también hay un pequeñísimo componente inflamatorio. Y el momento del parto conlleva una mega inflamación a lo grande. Pero que no te asuste la palabra "inflamación" porque al menos las que te acabo de comentar son fisiológicas, es decir, naturales y normales. 

Tu cuerpo sabe lo que hace, lo lleva haciendo millones de años y ésas inflamaciones las tiene bien controladas.

O al menos así debería ser...

Cuando una inflamación es muy potente o bien tu organismo no la está controlando bien, es cuando echas mano a los antiinflamatorios. El ácido acetil salicílico (aka aspirina o adiro) bloquea la síntesis de PG. El ibuprofeno hace lo mismo, concretamente bloquea las PGE2. La inflamación disminuye y con ella lo hace el dolor. Pero lo normal sería que el dolor de regla no fuese dolor, sino una molestia perfectamente llevadera, un proceso inflamatorio leve y perfectamente gestionado por tu organismo. ¿Qué falla entonces? Si menstruar implica inflamación controlada e incluso asintomática ¿por qué te duele la regla?

Ciñéndonos a las PG, la causa del dolor menstrual es el nivel alterado de materia prima.

¿Qué pasaría si tu organismo tuviera un gran depósito de omega-6 y déficits de omega-3? ¿Qué pasa si las materias primas están en superávit y /o en carencia? Pues que, obviamente, la producción de PG también se alteraría. No habría equilibrio entre PGE 1, PGE 2 ni PGE 3. Por tanto, sus acciones contrapuestas perderían equilibrio. Tenemos estudios que confirman que la PGF2 alfa, otra prostaglandina derivada del ácido araquidónico, es importante en la etiología de la dismenorrea primaria e indican también que la PGE2 puede estar involucrada.

En nuestra dieta actual, con las prisas y la falta de tiempo características de la sociedad moderna y tecnológica, la ingesta de omega-3 y de omega-6 no está equilibrada. Equilibrada significa que tu ingesta de omega-3 tiene que ser superior a la de omega-6. ¿Por qué? Porque si hay exceso de omega-6 tu organismo va a priorizar la síntesis de PGE2: las prostaglandinas que favorecen la inflamación. Y por otro lado no vas a tener suficientes maresinas, resolvinas ni protectinas, que son "las buenas de la película", las que mantienen a raya la señal pro inflamatoria que emite PGE 2.

Maresinas, resolvinas y protectinas son los nombres técnicos de las moléculas derivadas de DHA y EPA. Tienen un gran poder para controlar la inflamación.

Así que, cuando llega el momento de menstruar, tu organismo tiene una gran facilidad para producir PGE2, pero como no tiene material para fabricara PGE1 ni PGE3, la inflamación se le va de las manos. No hay prostaglandinas de las buenas para contrarrestar el efecto inflamatorio de las PGE2. Y entonces te mueres de dolor. De hecho, PGE 2 parece ser un punto clave en el desarrollo de la endometriosis.

¿Qué puedes hacer?

Revisa tu alimentación. Casi a diario convendría consumir pescado y alimentos del mar, lo que viene siendo poco habitual en la mayoría de mujeres que veo en la consulta. Nuestra dieta aporta un exceso de grasas saturadas y de ω-6, por lo que debemos darle la vuelta, reducir la ingesta de omega-6 e incrementar los ω-3 a partir de incorporar pescado, alimentos enriquecidos y suplementos nutricionales.

¿Dónde está el omega-3? Lo encuentras sobre todo en el pescado azul. También en las semillas de lino, chía y en las nueces. Los beneficios del pescado azul se deben, principalmente, al aporte de omega-3 en forma de EPA y DHA. Es decir, para sintetizar EPA y DHA es imprescindible que en tu dieta haya pescado azul, no basta sólo con semillas de lino y chía. La cantidad de EPA y DHA que tu organismo puede sintetizar a partir de semillas es insuficiente. Si en tu dieta no está contemplado el pescado azul, quizá es interesante plantearse una suplementación o tomar alimentos enriquecidos.

¿Dónde está el omega-6? El ácido linoleico está presente en los aceites vegetales de girasol, sésamo, soja, nuez y semillas de calabaza. No es que estos aceites sean malos, el problema es que se utilizan para elaborar productos procesados. Prácticamente todos los productos procesados y envasados llevan aceite de girasol. Por tanto, si tienes una dieta basada en precocinados y procesados, probablemente tu ingesta de omega-6 está por encima de las recomendaciones saludables. Es más, no es lo mismo tomar aceite de girasol de primera prensión en frío y crudo para aliñar una ensalada, que un bollo de crema hasta arriba de grasas trans y aceites sometidos a procesos de elaboración que desnaturalizan sus propiedades. En concreto, el ácido araquidónico, unos de los resultantes de la cadena metabólica del omega-6, es quien nos tiene que tener más en guardia, no hay que abusar de él. Los embutidos y carnes procesadas tienen un alto contenido en ácido araquidónico.

En el hígado, el ácido linoleico (omega-6) y el ácido alfa linolénico (omega-3) se transforman en otros ácidos grasos de mayor importancia, pero en un porcentaje muy bajo. Por eso es necesario diversificar la dieta y procurar introducir alimentos que directamente ya aporten altas cantidades de los ácidos grasos no esenciales (sobre todo de EPA y DHA).

Y además...

  • Que no te falten magnesio ni vitaminas A, E , B1, B6 y D. Son substancias inmunorreguladoras e imprescindibles para mediar en el control inflamatorio. Toma el sol, incluye en tu dieta alimentos con β-carotenos como la zanahoria, hortalizas rojas, amarillas y naranjas e hígado de ternera eco.
  • El exceso de producción de prostaglandinas inflamatorias está controlado por una vía enzimática llamada lipoxigenasa, LOX para los amigos. Puedes contribuir a que LOX trabaje mejor añadiendo a tu alimentación huevos (de numeración 0 o 1, a poder ser de procedencia ecológica), aceite de oliva, tomillo, orégano, ajo, guindilla seca, albahaca, menta, cilantro y piñones.
  • La práctica de yoga durante 20 minutos al día durante 14 días en la fase lútea ha demostrado ser beneficiosa para reducir sintomatología.

Tienes las referencias de este artículo en:

  • A. Juan. Dismenorrea primaria: la importancia de las prostaglandinas E2 y F2 ALFA. Revista colombiana de obstetricia y ginecología; 35(3):223, 1984.
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Laura Pastor. Fisioterapeuta especialista en reeducación uroginecológica. Fisiosexóloga. Psiconeuroinmunóloga clínica.