Fimosis clitoriana

10.08.2022

Hay poquísimos estudios sobre este tema, la fimosis clitoriana o las adherencias prepuciales, pero nuevamente parece que estamos ante una causa de dolor genital infradiagnosticada.

El glande del clítoris está cubierto por el prepucio o capuchón, una piel suave y elástica que lo protege de los roces excesivos y las abrasiones. El prepucio se mueve libremente sobre la superficie del glande y puede retraerse. Tiene un sistema humectante formado por glándulas sudoríparas y sebáceas que, junto con la descamación de las células cutáneas, contribuyen a la formación del esmegma. El esmegma es esa secreción blanca similar al yogur, que se acumula en los pliegues de los labios vulvares y bajo el capuchón del clítoris. También es habitual observarla alrededor de la cabeza del pene cuando el prepucio se retira.

Las adherencias del clítoris se presentan como piel del prepucio que se adhiere al glande, de modo que el capuchón ya no se puede retraer totalmente de la superficie del glande al examinar el área. 

El espacio creado debajo de las adherencias del clítoris puede:

  • Dificultar la renovación de las células de la piel.
  • Contribuir a que el esmegma se acumule debajo del prepucio y generar pseudoquistes esmegmáticos y/o perlas de queratina.
  • Irritarse e inflamarse. Esto puede asociarse a la sensación constante de tener un cuerpo extraño alojado o la sensación de tener arenilla.

Qué síntomas provoca la fimosis clitoriana

La carencia de elasticidad del prepucio se puede manifestar a través de muchos síntomas:

  • Disconfort genital
  • Balanitis
  • Vulvodinia
  • Hipersensibilidad clitoriana
  • Dolor sexual por clitorodinia (dolor en el clítoris)
  • Trastorno de excitación genital persistente.
  • Dispareunia superficial
  • Disorgasmia (dolor en el orgasmo)

En general, hay pocos estudios sobre el tema

No hay datos clínicos sobre la prevalencia de las patologías del clítoris, incluidas las adherencias y su relación con la disfunción sexual femenina. Algunos estudios han encontrado que 1 de cada 5 mujeres con disfunción sexual, presenta algún grado de adherencia en el clítoris, aunque leves en su mayoría. Otros estudios no han encontrado tal prevalencia.

¿Cómo detectar una adherencia en el clítoris?

Sería interesante plantear el examen físico del clítoris igual que se realiza con su homólogo, el pene. La fimosis del pene se detecta con facilidad al examinar específicamente la capacidad de retracción del prepucio. Para detectar esta anomalía en el clítoris, también es interesante examinar específicamente la zona a través de la misma y sencilla maniobra.

Las adherencias del clítoris son lo suficientemente común como para justificar el examen rutinario del clítoris en todas las mujeres con disfunción sexual.

Es una maniobra muy simple y personalmente hace tiempo que la realizo por sistema en la consulta, en la primera sesión de valoración de mis pacientes. Si la movilización del prepucio es dolorosa, probablemente el hallazgo es positivo y estamos ante un problema de adherencias.

Qué provoca las adherencias

Factores como el liquen escleroso, las candidiasis recurrentes o los microtraumatismos directos sobre el clítoris pueden favorecer los cambios histológicos. Un exceso de secreción esmegmática, parece que también puede poner en compromiso la salud dermatológica del glande del clítoris.

Las asociaciones identificadas por orden de relevancia son:

  • Antecedentes de candidiasis
  • Infección del tracto urinario
  • Traumatismo repetitivo en el periné con actividades como la equitación o el ciclismo
  • Liquen escleroso
  • Estados bajos de testosterona libre

Cómo se soluciona la fimosis clitoriana

La importancia de la educación sexual y el autoconocimiento del propio cuerpo es fundamental para prevenir problemas de salud. La observación de la vulva y la sencilla maniobra de descapuchar el glande del clítoris puede revelar la presencia de estos problemas dermatológicos.

Tres medidas preventivas fáciles de aplicar son una especial atención a los factores favorables mencionados, mantener una higiene específica para retirar el exceso de esmegma y movilizar el capuchón para comprobar su retractibilidad.

En el caso de presencia de adherencias, hay que valorar el grado, la ubicación, el alcance de la lesión y los síntomas que provocan. El tratamiento a plantear suele consistir en:

  • Medicamentos tópicos pautados por tu médica/o especialista.
  • Fisioterapia: radiofrecuencia, láser y terapia manual.
  • Intervención quirúrgica ambulatoria para retirar las adherencias y eliminar las secreciones cutáneas (perlas de queratina) en los casos más severos.

Referencias

  • Aerts L et al. (2018) Retrospective Study of the Prevalence and Risk Factors of Clitoral Adhesions: Women's Health Providers Should Routinely Examine the Glans Clitoris. Sex Med. Jun;6(2):115-122.

Laura Pastor. Fisioterapeuta especialista en reeducación uroginecológica y sexología.